Informe Técnico sobre las Palomas y su impacto Ambiental

Informe Técnico sobre las Palomas y su impacto Ambiental

Informe Técnico sobre las Palomas y su impacto Ambiental

Perspectiva internacional:
Para la Organización Mundial de la Salud (*1), una especie es plaga cuando su aparición masiva puede dañar al ser humano, poblaciones animales y vegetales. Según médicos veterinarios consultados, las palomas comunes o domesticas (Columbia Livia) que actualmente habitan en la ciudad, junto con otras especias como las torcazas y gorriones son  un enemigo del patrimonio arquitectónico urbano y además una amenaza para la salud pública por el tipo de enfermedades que puede transmitir.  Pero el punto más crítico sigue siendo el de las enfermedades. En Madrid, un estudio del Centro de Investigación de Sanidad Animal acaba de confirmar lo más temido: que la gran mayoría de las palomas urbanas son portadoras asintomáticas de diferentes virus y son reservorios de bacterias nocivas para la salud. 

Las Palomas – Vectores de Enfermedades Transmisibles
El director del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, Oscar Lencina, opina que las palomas, torcazas y gorriones “transmiten enfermedades bacterianas como la psitacosis que si no se trata puede derivar en una neumonía atípica que puede llegar a matar (*2). También Escherichia coli, a través de la materia fecal. Además, un ácaro en su pluma da sarna y cuando hay mucho contacto con ellas pueden contagiar piojos”. En sus nidos hay ácaros, cucarachas y arácnidos. La diseminación de sus heces secas es una fuente importante de contaminación en calles (*3), jardines y lugares públicos. Además, pueden provocar la contaminación de alimentos, siendo un foco infeccioso para el hombre. En su tracto digestivo están todas las bacterias que provocan varias  de las enfermedades y parasitosis mencionadas. 

Enrique Bucher, un experto en lo que se conoce como el manejo de vertebrados plaga, que pertenece al Centro de Zoología Aplicada de la Universidad Nacional de Córdoba comenta que los edificios y los monumentos públicos, son los principales objetivos alcanzados por la acidez de las heces que, una vez que se secan, se vuelven una potencial amenaza. Cuando esto sucede, "se convierten en un polvo que es llevado por el viento y que puede ingresar por las vías respiratorias, pudiendo transmitir enfermedades, en particular cuando lo que se dispersa son ciertos hongos capaces de provocar severas dolencias al ser humano”.

Enfermedades humanas asociadas a las aves
•    Histoplasmosis: Enfermedad respiratoria de los humanos (tamicen afecta animales domésticos como perros) ocasionada por la inhalación de esporas del hongo Histoplasma capsulatum. Las esporas que se encuentran en las deposiciones secas son diseminadas por el viento, al mismo tiempo que dichas deposiciones contribuyen con el crecimiento de los hongos.  El período de incubación es de 7 a 14 días. La enfermedad puede ser manifestada de tres formas: i) daño pulmonar (el mas común), ii) cavidad pulmonar crónica, y iii) diseminación. El daño pulmonar es como la influenza y puede durar varias semanas. Es caracterizada por escalofríos, dolor de pecho, tos, malestar y fiebre. La forma crónica ocurre en gente de mas de 40 años y se parece a la tuberculosis. Es caracterizada por tos productiva, mas una mas de saliva (material expulsado de los pasajes respiratorios), perdida de peso, y problemas para respirar. La forma diseminada ocurre en los más jóvenes o en los viejos. Las lesiones incluyen crecimiento de bazo e hígado, y ulceración de la mucosa. La forma diseminada de histoplasmosis puede ser fatal sino se trata.


(*1) En 1988, la OMS definió como Plaga Urbana a “aquellas especies implicadas en la transferencia de enfermedades infecciosas para el hombre y en el daño o deterioro del hábitat y del bienestar urbano”. 
(*2) Según un informe del Instituto Pasteur, sus heces transmiten hasta 40 enfermedades que pueden derivar en neumonías o cuadros de micosis, diarrea por escherichia coli, sarna y piojos.
(*3) En base a estudios realizados, se calcula que las palomas domesticas defecan 5 kilogramos de excrementos por año.

•    Ornitosis o psitacosis o clamidiosis: enfermedad respiratoria que afecta al sistema nervioso (enfermedad similar a la neumonía viral). Las aves pueden adaptarse al virus y no mostrar síntomas (portadores sanos), liberando el patógeno en sus heces. La diseminación es aérea. Esta enfermedad es causada por una bacteria, la Chlamydia Psitacci, la cual afecta a más de 100 especies de aves además del hombre. La clamidiosis es principalmente transmitida por inhalación de polvo fecal contaminado. El periodo de incubación para clamidiosis es de 4 a 15 días, aunque 10 días es lo más común. En humanos, se manifiesta como enfermedad respiratoria febril. Hay una presencia repentina de escalofríos, dolor muscular y articulaciones, dolor de cabeza, tos, perdida de apetito, y dolor de pecho. Complicaciones pueden originar inflamación del bazo, inflamación del músculo cardíaco. La infección se produce por inhalación de polvo contaminado y a través de comida contaminada con excrementos o agua, así como por la contaminación a través del pico o la alimentación de palomas jóvenes.

•    Salmonelosis: (intoxicación alimentaria). El agente causal es la bacteria Salmonella spp. (hay más de 200 serotipos del género Salmonella)  Muy común por contaminación de alimentos. La bacteria ha sido encontrada en palomas y gorriones,  y estas aves habitan áreas con un alto potencial de Salmonella. Así, el organismo patógeno puede ingresar al establecimiento a través de ventiladores y acondicionadores de aire y ser transmitido a la gente por el consumo de alimentos contaminados con heces de aves infectadas o, por el transporte de la bacteria en las patas de las aves, la bacteria es transmitida cuando las aves caminan en zonas donde la gente coloca sus alimentos (mesas de restaurantes al aire libre, bancos en parques, etc.). El período de incubación es de 6 a 72 horas, aunque 12 a 36 es lo más común. Es transmitida por alimentación o comida contaminada por materia fecal (ruta fecal-oral). La excreción de la bacteria comúnmente varía entre unos días y semanas. 

•    Criptococosis: (enfermedad pulmonar que luego afecta al sistema nervioso central) El hongo Criptococcus neoformans puede provocar casos crónicos de meningitis. Puede ser transmitida por las palomas. El periodo de incubación es de semanas. Las infecciones se presentan en muchos mamíferos, pero ocurre más frecuentemente en humanos y animales domésticos. La infección es rara en aves. Los humanos pueden recoger esta enfermedad de los nidos de las palomas. En humanos, se manifiesta como meningitis o meningoencefalitis, y es usualmente precedida por una infección pulmonar con tos, estornudo con sangre, fiebre y malestar. El curso de esta enfermedad es usualmente crónico. Se presenta fiebre, tos, dolor de pecho, y escupen sangre del tracto respiratorio, seguido de dolor de cabeza, cuello rígido y molestia visuales. Esta enfermedad esta asociada a la aves, pero no es una enfermedad zoonótica porque el reservorio no es el ave sino el suelo.

•    Colibacilosis: Es causada por la infección de Escherichia coli. Esta es una especie de bacteria comúnmente presente en el tracto intestinal de los animales, pero, no todas las estirpes son patógenas. Los humanos con colibacilosis usualmente manifiestan diarrea que puede complicarse con otros síndromes dependiendo del serotipo de S. coli. Estas complicaciones pueden incluir fiebre, disentería, shock, y púrpura (pequeñas hemorragias múltiples en la piel y en las membranas de las mucosas). El periodo de incubación es de 12 horas a 5 días, aunque lo más común es de 12-72 horas. La transmisión es vía fecal-oral.

•    Ectoparásitos: Las aves urbanas también son huéspedes de varios ectoparásitos, se asocian  a estas alrededor de 50 artrópodos como: piojos, garrapatas, chinches, pulgas y ácaros. No es raro que estos ectoparásitos se pasen  de las aves o sus nidos hacia el interior de los edificios, donde se encuentran anidando las aves, especialmente, cuando las aves abandonan por mucho tiempo sus nidos o después de un programa de manejo de aves (a tener muy en cuenta, pues no es común que en estos casos se realice un tratamiento complementario de desinsectación).


Las Palomas, Torcazas,  Gorriones y la CABA

“La población de estas especies crecen 3,6 veces por año y genera perjuicios para los habitantes de las ciudades: es una grave plaga”, explica el diputado pampeano, Ulises Forte, autor del proyecto, que exige además la creación de un organismo de control, dependiente de la Secretaría de Agricultura y del Ministerio de Salud.  El gran problema es que se reproduce a un ritmo frenético, ya que carece de predadores por no ser un ave autóctona, sino una especie introducida.  “Esto es algo muy conocido por quienes viven en la ciudad de Buenos Aires,  donde la situación es caótica. En la ciudad, los efectos se multiplican. Su materia fecal produce un hongo corrosivo que daña la superficie de monumentos, edificios y vehículos, donde suelen hacer nidos o posarse. Y si no se controla, o limpia, pueden generar graves daños en mamposterías, hormigón, piedra caliza, techos y zinguerías 

Testimonios ciudadanos:    
En Recoleta ya les declararon la guerra y en los últimos días salieron a advertir que cada vez hay más. El problema se repite en barrios con alta densidad de edificios, como Palermo, Retiro, San Nicolás o Monserrat.  En el caso de Recoleta es aún más evidente: los vecinos de la manzana de Ayacucho, Peña, Junín y Juncal, por ejemplo, son los que más denuncias están haciendo.

Lilian Merazzi vive con su hija en uno de los departamentos de Ayacucho al 1300 y entre las dos ya están cansadas de verlas en su balcón. El contrafrente de su casa da a un gran pulmón de manzana que se llena de estas aves durante todo el día. Algunas están sobre un árbol altísimo que en esta época del año tiene más pájaros que ramas. Otras revolotean entre un balcón y otro. Y cada tanto, algunas van y vienen para poner huevos en las macetas. “No puedo ni abrir las ventanas de mi casa.

Las Palomas y La Agenda Política
Facundo Carrillo, director del CGPC 2 de Recoleta, admite que el problema está en crecimiento, pero explica que “aún no hay un número de reclamos que sea alarmante” y que no hay un plan para erradicarlas porque la Dirección de Higiene no las considera plaga.

Pese a que las palomas pueden provocar diarreas, sinusitis, conjuntivitis, neumonías y otros trastornos, sus heces producen daños en edificios y sobre la pintura de los vehículos, y se reproducen sin control y a un ritmo frenético, la Nación tiene una ley que las protege y la Ciudad aún no las considera una plaga.

El diputado nacional por el radicalismo Ulises Forte recordó que por ley no se las puede cazar pero sí "repeler".


Sin Otro Particular, saluda a Uds. muy atte.

Juan Pablo Attié
Departamento Técnico 
Salud Ambiental


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